Relatado por Àngel Llàcer
Miro a Mónica y a Óscar. A lo mejor no ha sido buena idea traerla. O más bien entrar. Lo que tengan que hablar, lo solucionarán ellos como crean conveniente.
-Pues no, no me ha dicho nada-le contesta Mónica mirando a Edurne con una sonrisa, pero a su marido con una de "me debes una explicación"
-¿Algún espacio para hablar con MI marido?-le pregunta a la rubia.
-Subid a la habitación. Óscar, ¿la llevas a la tuya?-Edurne.
-Claro-dice éste algo nervioso.
Se levanta del sofá y se pone delante de Mónica para guiarla. Veo a Mónica marcharse detrás de él. Está bastante enfadada, como si no la conociera. No es que la conozca de toda la vida, pero sus gestos y su tono de voz la delata. Aunque ella quiera aparentar que no pasa nada. Edurne me pregunta que si quiero tomar algo. Yo no quiero molestar y le digo que nada, pero ella insiste. Me dice que tiene de todo y le pido una cerveza. Se va a la cocina a por las bebidas y me dice que me ponga cómodo. Vuelve con 2 cervezas y se sienta en el sofá y me dice que me siente. La hago caso y le cojo la lata que me tiende. Empezamos a hablar de cómo le va la vida, de cómo me va a mí.
-¿Y qué ha querido decir Mónica con eso?-me pregunta. Ya sé a lo que se refiere, pero voy a hacer como que no para que me diga.
-¿A qué exactamente??-Àngel.
-A que te va a dejar de conocer-Edurne.
-Que le encanta picarme y dice de dejar de hablarme. Es que me meto mucho con ella y eso-le digo con una sonrisa.-¿Y tú? ¿Tienes novio, novia?
Se ríe y me da en el brazo.
-Qué manía tenéis todas con pegarme-me quejo.
-¿Ah sí? ¿Y quién te pega a ti?-me pregunta insinuante.
-Nadie, nadie. Sigue, anda-digo divertido.
-Pues algo hay por ahí, pero lo malo es que nos vemos poco por su trabajo. Y encima como no vive aquí... Bueno, a ver, yo tampoco. Pero estoy aquí por el contrato y por conocer un poco esto-me explica antes de que le pueda decir nada.
-Sí, porque recuerdo que eras de Madrid, ¿no?-ella asiente-¿Y dónde vive tu novio? ¿En Madrid?
-No, en Manchester-me asombro ante su respuesta-Está en el equipo de fútbol. Óscar está siendo un gran apoyo aquí en estos momentos.
-Entiendo...-Àngel.
-No es lo que te piensas. Óscar está casado y yo no soy de las que van rompiendo matrimonios. Además yo tengo novio-se justifica.
-Si yo no he dicho nada-Àngel.
-Pero lo piensas. ¿O me equivoco?-Edurne.
Me quedo callado y aparto la mirada de ella. Esto se está volviendo incómodo. A ver si baja Mónica y nos vamos a casa.
-No te preocupes, no pasa nada-me dice Edurne haciendo que la vuelva a mirar.
-¡Nos vamos!-oigo detrás de mí en un tono enfadado.
Me giro y veo a Mónica entrando al salón con mala cara. No sé qué habrá pasado, pero tiene pinta de haber sido una discusión bastante seria.
-Bueno, pues nada. Cuando quieras puedes ir al programa...-le digo a Edurne.
-Y te acabas la cerveza ¿eh? Que apenas la has tocado-me dice con una sonrisa.
Le devuelvo la sonrisa y coloco la lata encima de la mesa. Le agradezco por todo y me despido de ella.
-Perdona que me vaya así-se disculpa Mónica con ella.
-Nada- Vuelve cuando quieras-Edurne.
Relatado por Mónica Naranjo
Bajo cabreada por las escaleras y grito que nos vamos para hacerme escuchar y que Àngel me lleve a casa. No quiero pasar ni un minuto más en esta casa. Àngel se despide de Edurne entre risas y buen rollo. Yo la miro mal. Pero llega mi turno y me disculpo por mis malas maneras. Apenas he estado 5 minutos en esta casa y no he estado con ella y ahora bajo de mal humor. Edurne nos acompaña hasta la puerta y nos dice de vernos pronto, a ser posible. Supongo que eso no va a ser difícil. Voy decidida al coche, sin esperar a Àngel. Me pongo en la puerta del conductor. Al llegar le pido las llaves para conducir yo.
-Dame las llaves-se lo digo en un tono seco y serio.
-No estás en condiciones de conducir-Àngel.
-No he bebido. ¡Dame las llaves!-empiezo a elevar el tono.
-Pero estás demasiado nerviosa. Deja que conduzca yo-Àngel.
-Ah, tú eres el perfecto, el que todo lo sabe hacer, el que no se altera nunca. Dame las llaves o me vuelvo andando-Mónica.
-No digas tonterías, entra al coche-Àngel.
-Entraré cuando me des las llaves-digo con determinación.
-Haz lo que quieras, pero no te voy a dar las llaves. Eres una cabezota. Y si pretendes conducir así y que nos matemos, no lo vas a conseguir. ¿Subes o te quedas?-Àngel.
Àngel saca las llaves y abre la puerta del conductor. Quita el seguro de la puerta del copiloto para que yo pueda montar. Mantiene la puerta del conductor un momento abierta y alargo la mano para intentar quitarle las llaves, pero un dolor me invade por completo. Profiero un grito de dolor y miro hacia la puerta. La puerta se vuelve a abrir rápidamente y Àngel sale.
-¿Qué haces?-Àngel.
-Sujetar la puerta. ¿A ti qué te parece?-Mónica.
-Sube, te llevo al hospital-Àngel.
Le miro con mala cara. Mi día no podía ir peor y parece que la culpa siempre es mía. Como lo que me ha dicho antes Óscar. "Me acosté con Edurne, pero porque tú estabas con Àngel y ya no me hacías caso".
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