martes, 20 de junio de 2017

Capítulo 108:Liándola en el hospital

Relatado por Mónica Naranjo


A regañadientes, doy la vuelta y me subo en la parte del copiloto. Ahora sí que no puedo conducir con la mano así. Quiero pensar que ha sido un accidente. Pero con el cabreo que llevo encima, ya no sé qué pensar. Parece como que todo va en mi contra. Otro día tendré que hablar con Edurne y que me cuente su versión. Supongo que ella también quiso. No creo que haya sido obligada a acostarse con mi marido. Por lo pronto, debo dejar cuanto antes la casa. No quiero estar en la casa con la que he convivido con Óscar todos estos años. Voy pensando en estas cosas mientras miro por la ventana. Àngel va callado. No sé si no se atreve a hablarme o no tiene tema de conversación para sacar.
Enseguida llegamos al hospital y Àngel aparca en el parking. Nos dirigimos a recepción y una mujer me pide los datos. Se los voy dando y ella va escribiendo en el ordenador. Después me pregunta que qué me ha pasado. Aquí me quedo callada. No sé qué decirle, la verdad. Escucho a Àngel contestar por mí.
-Se ha pillado con la puerta del coche-Àngel.
-Pasen a la sala de espera y enseguida les llamarán.
Nos indica una sala en la que hay gente sentada, de pie, en silla de ruedas. Al parecer esto va a ir para largo. Esto no es nada comparado con otras dolencias. Pero duele mucho, eso sí. Menos mal que ha sido la izquierda. En eso he tenido suerte. Porque sino a ver cómo escribo para las valoraciones y puntuaciones en el programa. Está claro que por esto no voy a dejar de ir.
-¿Puedes contarme qué ha pasado allí arriba?-me pregunta Àngel.
-Eso son cosas nuestras-le contesto molesta.-Y para la próxima vez, agarra una sierra y me cortas la mano, ¿eh?
-No lo he hecho a propósito, ¿vale? Si no hubieras puesto la mano...-Àngel.
-¡Ah! ¿Ahora no puedo conducir mi propio coche?-Mónica.
-Sí, pero no en estas condiciones...-Àngel.
-¿Qué condiciones? Dime. ¿¡QUÉ CONDICIONES!?-le pregunto alzando la voz y mirándolo fijamente.
-Baja la voz, nos está mirando todo el mundo-me susurra intentando que me calme.
Miro a mi alrededor, a la gente que está mirando.
-¿Algún problema? Métanse en sus asuntos que esto es una conversación privada-digo enfadada a los presentes.
Estoy pagando mi enfado con Àngel y con la gente que está aquí. Lo sé. Y además la mano no para de doler. Algunos apartan la mirada, pero otros siguen mirando con mala cara. A esto viene una mujer con bata azul y se acerca a mí.
-Le voy a pedir que se tranquilice o llamo a seguridad.
-¿Y mi mano qué?-le contesto en consecuencia.
-¿Qué le pasa?-me pregunta.
-Me la he pillado con una puerta y creo que se me está hinchando-Mónica.
-Venga conmigo-dice la enfermera.
Se empiezan a oír quejas y murmullos mientras me levanto, pero no les hago caso.
-¡No hay derecho!
-¡Algunos llevamos horas aquí!
La sigo por un pasillo y me lleva a otra sala de espera. Al parecer estamos enfrente de la sala de rayos X. Me harán una radiografía a ver cómo tengo la mano o la muñeca y actuar según lo conveniente.


Relatado por Àngel Llàcer


Después de irse Mónica con la enfermera, la gente empieza a hablar. Y no se molestan en cuchichear para que no les oiga. Un  hombre se acerca a mí.
-Yo he venido con mi hijo, le cuesta respirar y nos hacen esperar. ¿No le da pena? Mire cómo está-me señala a un niño de unos 3 ó 4 años que tiene dificultades para respirar.
-Perdone, pero yo...-me intento excusar, pero no sé ni qué decir.
-Está visto que si no la lías, te dejan hasta que ellos quieran... Pero esto se acabó-sale de la sala de espera.
Todos me miran y yo me siento culpable sin haber hecho nada. Vuelvo a mirar al niño, que está en brazos de la madre. La mujer me mira como disculpándose, como disculpando al hombre que supongo que será su marido. Me levanto sin  poder aguantar más la presión. Las miradas a veces agobian. Me acerco al control de enfermería.
-Perdone, ¿puede venir alguien a la sala de espera? Hay un niño que está muy mal-Àngel.
-¿Es usted familiar?
-No...-Àngel.
-Gracias por avisar, enseguida iremos.
Vuelvo hacia la sala de espera, pero me detengo en la puerta. No he conseguido nada. Así va la sanidad. Como ha dicho el que será el padre del niño, si no la lías no te hacen ni caso. Voy a la puerta principal del hospital y salgo. Espero que a Mónica le vaya bien y no sea nada. No era mi intención hacerla daño. A saber lo que han hablado Óscar y ella.

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