martes, 5 de julio de 2016

Capítulo 76:Ya te puedes ir

Relatado por Mónica Naranjo

Oigo cómo la puerta se vuelve a abrir. Será Àngel que ha vuelto o el médico o alguna enfermera. Pero al levantar la vista, no veo a ninguno de los que he pensado. En su lugar veo a mi rubia, a mi churri que me mira con cara de preocupación.
-Churri, ¿estás bien?-Carolina.
Le hago un gesto para que se acerque. En cuanto se acerca, la abrazo. Necesitaba tenerla cerca.
-¿Es verdad que no puedes hablar?-asiento con la cabeza-Ay, si es que eres una cabeza loca. Aunque yo también tengo lo mío...
La miro con cara de "cuéntamelo, pero ya". Y como si me hubiese leído la mente o que es buena interpretando caras, me lo empieza a contar. La escucho atentamente hasta que termina y terminamos riendo juntas. Creía que a mí me pasaban cosas... Busco la libreta con la mano y la cojo.
Lo que no te pase a ti, churri... jajaja Pero entonces, ¿te gusta o no?
Le enseño lo que he escrito y dejo que lo lea. Ella suspira.
-Uff, churri... Es complicado. Cuando estoy aquí, echo de menos a mi marido y Latre me hace reír, me hace compañía y me hace sentir bien. Pero de ahí a que me guste... ¿A ti te gusta Àngel?-Carolina.
A ella se lo puedo contar. De hecho no sé si lo que siento por Óscar es cariño o amor. Pero yo estoy hecha un lío. Estoy bien con Óscar, pero también con Àngel. Suspiro yo también mirando a Carol y asiento. A ella se le ilumina la cara.
-¿De verdad? ¡Pues díselo!-Carolina.
¿Y mi marido?
-Ahí va a estar el problema... Pero mira, ahora que tienes la libreta vamos a hacer una cosa-Carolina.
¿El qué?
Qué ganas tengo de hablar, por Dios. Esto se me está haciendo insoportable. Cada cosa que tenga que decir, tener que escribirla. Carol me propone su idea y la miro extrañada. Ella asiente con una sonrisa. Empiezo a escribir: virtudes y defectos de Óscar y Àngel.
-Así verás qué cosas buenas te aporta cada uno y lo que no te gusta de ellos. Y comparas. No es tan difícil-Carolina.
Que no es tan difícil dice. De momento he escrito los nombre de Óscar y Àngel y lo de virtudes y defectos. Empiezo a pensar lo que he vivido con cada uno de ellos. Con Àngel no he vivido tantas cosas, así que no sé si voy a poder escribir algo. Pero de repente, me vienen a la cabeza todos esos adjetivos que me gustan de él. Las veces que he estado tan bien con él que el tiempo ha pasado volando. Empiezo a escribir también las de Óscar, pero me vienen más rápidamente las cosas malas. Las cosas que han pasado estos días. Carolina va mirando la lista. La puerta se vuelve a abrir.
-Perdone, pero se tiene que marchar ya.
Levanto la cabeza y veo a una enfermera que le está diciendo a Carol que se tiene que ir. Es verdad que el tiempo pasa más deprisa cuando estás a gusto con alguien. Y eso me ha pasado con mi churri. Carolina se despide de mí y me dice que nos veremos pronto. Asiento con una sonrisa y levanto la mano a modo de despedida. Una vez la puerta cerrada, sigo con mi lista y la miro. Creo que está acabada.

*Viernes por la mañana*
En la habitación se encuentra Àngel. Ha venido a visitarme durante estos 2 días. Los que también han venido a verme han sido Carlos, Tinet y Laia. Además de mi hijo que me ha contado cómo evoluciona su padre. Me ha dicho que si sigue así de bien, pronto le darán el alta. Y yo me alegro. No merece estar en la cama de un hospital, con un gotero a su lado y una vía en su brazo. La puerta se abre y aparece el médico. Le pide a Àngel que salga y me reconoce.
-Bueno Mónica, parece que estás mucho mejor. Te voy a dar el alta, pero tendrás que reposar la voz un día más. Ve hablando poco a poco, con un tono de voz suave entre el día de hoy y mañana. Ahora te preparo el alta y te lo traigo. Puedes comer e irte.
Sonrío a modo de agradecimiento y le digo un "gracias" susurrado. Él me devuelve la sonrisa y sale de la habitación.


Relatado por Àngel Llàcer

Veo al médico salir y me acerco a él.
-¿Qué? ¿Cómo está?-le pregunto nervioso.
-Mucho mejor, tranquilo. Después de comer, se podrán ir.
-Gracias, gracias-le digo con una sonrisa de oreja a oreja.
Me palmea la espalda y se aleja por el pasillo. Abro la puerta y entro a la habitación. Mónica está tan feliz como yo. Incluso más. Es ella la que sale de aquí después de 2 días. Es normal que esté así. En su lugar, yo estaría igual. Me vienen de repente las palabras de Carlos: "llévala al cine, al teatro, donde quieras. Pero cuídala y trátala como se merece". Me acerco a Mónica y le cojo de la mano.
-¿Qué? ¿Con ganas de salir?-Àngel.
Ella asiente y rueda los ojos como si le estuviera preguntando cualquier tontería. Pero es por establecer conversación. Coge la libreta.
Vas a tener que agudizar tu oído...
-¿Por qué?-le pregunto extrañado.
Mónica sonríe mordiéndose el labio. Se queda callada mirándome fijamente a los ojos. Me está poniendo nervioso. Pasa un rato largo en el que espero ansioso el por qué de esa frase. Hasta que Mónica abre la boca. ¿Va a hablar? ¿Puede hablar ya?
-Por esto...-dice en un susurro apenas audible.
Sonrío y me acerco a ella.
-Pues voy a tener que pegar el oído a tu boca para oírte mejor-Àngel.

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