martes, 12 de julio de 2016

Capítulo 77:De visita antes de irse

Relatado por Mónica Naranjo


Veo a Àngel acercarse y sonrío mirándole. No puedo evitarlo. Es muy tonto, pero me gusta así.
-¿Qué me tienes que decir?-me pregunta a tan sólo centímetros de mí.
Está apoyado en la cama y ha puesto su oreja cerca de mi cara para oírme cuando le hable. O eso me dice él al menos. Le pego suavemente en la cara. Es más bien una caricia, no una bofetada.
-¿Yo qué te he hecho?-me pregunta asombrado pero sonriendo a la vez.
Le doy otra vez aguantando las ganas de reír. Pero me va a costar mucho. Àngel se gira para mirarme de frente. Pone carita de cachorrito degollado. Suelto una risita.
-Así que tienes ganas de jugar, ¿eh?-Àngel.
Me muerdo el labio inferior y me llevo el dedo índice a los labios de forma inocente.
-¿Yo?-susurro.-Para nada...
-¿Qué dices?-dice Àngel poniéndose la mano en el oído para intentar escucharme.
Niego con la cabeza y él se aleja un poco.
-¿No quieres que te dé la ropa? Está bien...-Àngel se va alejando de la camilla y acercándose al armario.
-Àngel...-susurro intentando hacerme oír, pero Àngel hace que no me oye. O tengo que subir el volumen. Pero mira lo que me ha dicho el médico.-¡Àngel!-subo un poco el volumen regañándolo.
-Dime-se gira mirándome de una forma irresistible. ¿Cómo me voy a enfadar con este hombre.
-Que dejes en paz mi ropa. O...-rectifico enseguida, pero él entiende lo que quiere y vuelve hacia mí.
-De acuerdo-Àngel.
Le miro con regaño. Pero veo que vamos a andar de este rollo todo el día. Así que decido levantarme yo y coger mi ropa. Àngel me dice que va a comer algo y asiento. Llevo, con calma, la ropa y la coloco en el sillón. La puerta se abre y aparece un celador con la comida. Me deja la bandeja en la mesa y me dice "qué aproveche". Sonrío y le doy las gracias. Cojo una silla, que está apoyada en la pared, y la acerco a la mesa. Por fin me voy a poder marchar de aquí, por fin puedo vestir mi ropa y no este camisón. Nunca he entendido por qué ponen estos camisones en los hospitales. Se ve todo. ¿Es algún tipo de conspiración para que la gente haga cosas pervertidas? En fin, que me lío. Me siento y levanto la tapa. Miro la comida con indiferencia. La última comida de esta estancia. Espero no tener que volver.


Relatado por Àngel Llàcer


Voy a la cafetería del hospital y pido para comer. Mientras me lo preparan, saco el móvil y busco en internet.
-¿Quiere algo de beber?-me pregunta el camarero, haciendo que levante la vista para mirarlo.
-Un café con leche, por favor-Àngel.
Asiente y se da la vuelta para ponérmelo. Sigo buscando por la red y encuentro lo que quiero. Le doy al botón de llamada y me pongo el teléfono en la oreja. Es una sorpresa y por eso Mónica no se puede enterar. Además que ahí dentro no se puede llamar. Y aquí sí. Eso es lo bueno. El camarero me pone la taza del café encima de la barra. Acabo de hablar por teléfono y cojo la taza y me la llevo a una mesa. Me ha dicho que enseguida me llevará lo que he pedido. Le agradezco y sigo mirando mi móvil. De repente me viene una idea a la cabeza y rápidamente me pongo a buscar por google. Espero que no sea demasiado tarde. Tomo un trago de café y lo vuelvo a dejar en el platillo. Avanzo por la pantalla concentrado, con una sonrisa en los labios. Clico en el anuncio y sonrío orgulloso. Me traen la comida y levanto la vista un momento, antes de volver a lo mío. Madre mía qué nervios. Pero también ilusión. No sé si esto es ir demasiado rápido, pero al menos lo voy a intentar. Y si no, siempre puedo ir con Óscar... Empiezo a comer, alternando lo del plato con el café.
Al terminar, pido la cuenta y pago. Me levanto y voy en dirección a la habitación de Mónica. Se va a preguntar que por qué tardo tanto. Habrá acabado ya de comer y, a lo mejor, estará cambiada y todo. Toco la puerta y la abro a continuación.
-¿Lista?-le pregunto al entrar.
Camino para ponerme a su lado. No la voy a hacer que fuerce la voz. Al menos no por ahora. Ella asiente sonriente. Ya está con su ropa y con su sonrisa que denota la alegría que siente por irse. Pues verá la sorpresa que le tengo preparada.
-Ponte guapa-ella me mira con cara de no entender nada y continúo hablando-,que esta noche te tengo una sorpresa preparada.
-¿A mí? ¿Por qué? ¿Cuál?-me dice en voz baja, pero en un tono audible.
Sonrío viendo su interrogatorio. Está intrigada y se está poniendo nerviosa y eso me gusta.
-Venga, que te llevo a casa-le respondo ignorando sus preguntas.
-Un momento señorito-me detiene colocando la mano frente a mí en señal de stop-Que aún no me han traído el alta y antes de irme, tengo que ir a visitar a alguien.
-Está bien-Àngel.
Tal vez yo debería visitar a Sylvia antes de irme también. Al fin y al cabo ella cree que estamos juntos y me da pena.
Al poco rato, vuelve el médico con un sobre en el que incluye el alta, lo que se tiene que tomar y las indicaciones a seguir. Esperemos que Mónica las siga. Le da las gracias y yo hago lo mismo. Este chico la ha tratado muy bien y a mí me han dejado venir siempre que he querido.
-¿Vamos?-me pregunta Mónica.
Le ofrezco mi brazo en respuesta a su pregunta. Ahora el afónico parezco yo. Pero me gusta escucharla, aunque sea en un susurro. Ya sea a voz en grito o en voz baja, me va a gustar su voz. Mónica se agarra de mi abrazo y salimos de la habitación. También salimos de la zona de boxes y nos acercamos a recepción. Mónica se acerca a la chica.
-Quería saber dónde está un familiar-Mónica
-Dígame su nombre.
-Óscar Tarruella-Mónica.
En cuanto oigo ese nombre, me alejo hacia el otro lado. No, no me he enfadado. Simplemente estoy algo decepcionado. ¿Cómo iba a creer que Mónica se olvidaría de él y saldría conmigo? Lo nuestro ha sido cosa de una noche y somos compañeros. Sólo eso. Me adentro de nuevo a la zona de boxes por la otra puerta y avanzo por el pasillo con la cabeza agachada. Soy un iluso.

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