martes, 7 de febrero de 2017

Capítulo 90:Pesadilla

Relatado por Àngel Llàcer


La miro sin comprender.
-¿Qué? Pero si eso fue hace tiempo... No puede ser verdad... Me había recuperado-empiezo a decir atropelladamente.
-Ella ha muerto y tú seguirás un camino más doloroso si no dejas de gritar...-me dice amenazante, con la voz muy baja. Pero lo suficiente como para que la escuche.
Pero hago caso omiso y empiezo a gritar, a pedir ayuda. Sylvia sale de mi cortina y vuelve al instante con una mujer de bata blanca. A mí me había atendido un médico. ¿Qué locura es ésta?
-Àngel, tranquilícese o no nos va a quedar más remedio que sedarle.
Me intento levantar de la camilla y la doctora me sujeta y llama a alguien. Traen unas correas y me atan a la cama. Sylvia le pide algo en voz baja. Ella asiente y sale dejándome a solas con ella.
-Te lo advertí-vuelve a mirarme con rostro serio, amenazándome con la mirada.
-Pero... ¿qué te he hecho yo?-le pregunto mirándola. Siento miedo de lo que puede llegar a hacer. Parece que con una orden, le hacen caso y a mí me dejan sin voluntad.
-Preguntar por ésa antes que por mí. Tenlo claro, ella no es para ti. No está aquí y no voy a dejar que te reúnas con ella-Sylvia.


Me despierto agitado. Todo ha sido una horrible pesadilla. Tengo que llamarla cuanto antes y avisarla de que estoy aquí. Que no la he abandonado. Porque como vaya y no me vea, puede pensar que me he ido sin ella. Y lo que más quiero en esta vida es estar a su lado, reír con ella, disfrutar con su presencia. Y por mis estúpidos celos, estoy aquí solo. Bueno peor, estoy con Sylvia. No tenía que haberla llamado. Seguro que la han llamado del hospital al ser la última llamada en mi móvil. Pero, ¿por qué seré tan imbécil? Si hubiese premios a los más imbéciles, yo lo ganaría. Y también al más celoso. Miro a mi alrededor. Estoy libre, pero apenas puedo moverme. Estoy débil y algo mareado. Ahí la veo a ella. A la otra. Pero está dormida en el sillón. Toco el timbre para que venga alguien. Necesito comprobar una cosa. Al instante viene una enfermera.
-¿Puede traerme mi teléfono?-le susurro para no despertar a Sylvia.
-No puede utilizarlo aquí-me contesta en el mismo tono.
-Sólo quiero mirar un número de teléfono y que llamen, por favor...-le suplico.
Me mira complaciente y sale. Espero que eso sea un sí. Me intento poner cómodo. ¿Pero quién está cómodo en una cama de hospital? Espero a que vuelva con mi móvil. Si sólo ha sido un sueño, su número debe seguir entre los contactos. Al rato, me trae mi móvil y el cargador.
-Le doy 5 minutos-me informa la enfermera.
Intento encenderlo, sin éxito. Entonces cojo el cargador y lo enchufo al enchufe cercano a mi cama, el que tengo sobre la cabecera. Se empieza a cargar y vuelvo a intentarlo. Tapo el auricular para que no suene al encenderlo y despierte a mi acompañante. Los nervios me van a flor de piel. En cuanto se termina de encender, voy rápidamente a la agenda y busco. Como en el sueño, voy más lentamente al llegar a la "m". Lo que me temía. Su contacto no está. Pero esta vez, también entro a whatsapp y y miro en las conversaciones. Hay un chat con un número de teléfono. Entro a él y me doy cuenta que es ella, es Mónica. Suspiro aliviado. Vuelvo a darle a guardar contacto y poner un nombre que sólo sepa yo. Esto solo ha podido ser una persona y está en este lugar también.
La enfermera entra diciéndome que ya ha pasado el tiempo. Le enseño el número y ella lo apunta en un papel. Desenchufo el teléfono y lo vuelvo a apagar. Ella se lo lleva todo y me quedo meditando la razón que le ha podido mover para hacer tal cosa. Tal vez hayan sido los celos. Entonces rectifico. El premio al más celoso no me lo darían a mí, se lo darían a Sylvia.


Narrador externo


La máquina donde está conectada Mónica sigue pitando. Pasa una enfermera y entra rápidamente y llama a un médico.
-¿Quién ha podido hacer una cosa así?
Se da cuenta que el cable está arrancado y pide que le pongan otro a la paciente. Intenta que las constantes vuelvan a la normalidad con masaje cardíaco.
-Se ha estabilizado-le informa la enfermera.
-Pregunta a Clara quién ha pasado por aquí y que por qué no vigila la entrada-exclama borde.
Ha estado a punto de perder a la paciente por un accidente. O tal vez algo premeditado.


Relatado por Mónica Naranjo


La luz se va alejando y vuelvo a ver a mi hermano a mi lado. No entiendo lo que ha pasado. Sólo sé que he oído una voz antes de ver esa luz. Quiero decir quién ha sido. Reconocería esa voz a distancia: Sylvia.

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