Relatado por Mónica Naranjo
Siento como que el tiempo va avanzando y yo me encuentro en el mismo sitio. Ni aquí ni allí. Ni con mi hermano ni con mi hijo y mi... No sé cómo definir a Àngel realmente. No sé qué somos todavía. ¿Amigos? ¿Amigos especiales? ¿Novios? En cuanto despierte de ésta, voy a decirle todo lo que siento. Voy a ir de frente. Y con Óscar también tendré que hablar. De pronto oigo una voz que me habla, pero no es la de Enrique. Sino la de Àngel.
-Cariño, como me gustaría que abrieses los ojos y que volvieses a ser la mujer alegre de siempre. Me gusta cuando te picas conmigo o cuando te hago chinchar. Me gusta pasar tiempo contigo como si fuese uno más de tu familia. Pero para que todo eso se repita, tienes que despertar. No veas cómo te echamos de menos los compañeros. Todos los días me llaman para saber de ti. Y sé que Carol vendrá como tardes en despertar. Menuda es la rubia.
Ay mi churri, lo que la echo de menos yo. Y mi Carlitos. Y este hombre que me está hablando ahora mismo. Tengo que despertar, pero ¿cómo? ¿Habrá alguna manera?
-Enrique, tengo que despertar. No les puedo dejar así. No me gusta que estén pendientes de mí. Ni tampoco preocupados-le comento a mi hermano, que se encuentra a mi lado.
-Querer es poder-me dice mi hermano.
-¿Qué?-le miro con el rostro serio, sin comprender del todo sus palabras.-Claro que quiero. Es lo que más deseo en esta vida. Volverme a encontrar con ellos. Quiero sonreír, reír, trabajar, disfrutar con mis compañeros y amigos, pasar más tiempo con mi hijo...
Mi hermano me mira como esperando a que diga algo más.
-Quiero vivir...-susurro con voz apenas audible. Pero entonces lo entiendo. Ésa es la clave.-¡Quiero vivir! Y voy a vivir la vida a tope. Voy a hacer todo lo que me dé la gana.
Me acerco a él y le abrazo.
-Gracias hermanito-Mónica.
-¿Yo? Yo no he hecho nada. Y recuerda que cuando pierdas el camino, yo estaré aquí para guiarlo de nuevo-Enrique.
Enrique se da la vuelta y se va alejando de mí. Donde estoy se va tiñendo de un blanco intenso, una luz cegadora. Parpadeo un par de veces para acostumbrarme a la luz. Y se hizo la luz.
Relatado por Àngel Llàcer
No puedo creer lo que ven mis ojos. Me estoy empezando a poner nervioso. Nunca pensé que mis palabras iban a hacer tal efecto en ella. Gira su cabeza y me mira con esos ojos marrones suyos. Unas lágrimas resbalan por mis mejillas. Ha sido un mes duro. Creía que Mónica se había marchado y resulta que la encontraron en los alrededores de la cabaña. Volvió a por mí. Eso significa que me quiere. O al menos que me quería. Esboza una débil sonrisa cuando me mira. No puedo dejar de mirarla. Pero pronto salgo de mi ensueño.
-Voy a llamar al médico-Àngel.
¿Esto es real? Que alguien me pellizque porque no me lo creo. Salgo rápidamente, sin dejar de mirarla. Voy todo lo rápido que me permiten mis piernas.
-¡Un médico, por favor!-empiezo a gritar una vez en el pasillo.
Se acerca una mujer de bata blanca corriendo, seguida de una enfermera.
-¡Espere fuera!-me indica rápidamente.
Salgo de la zona de box y me acerco a la puerta. Cojo el teléfono y me meto a whatsapp. Y escribo un mensaje en el grupo que tenemos el jurado.
-"HA DESPERTADO!!!!!"-Àngel.
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