*Unos días después*
Relatado por Mónica Naranjo
Ya estoy de nuevo en Barcelona. Mi marido ya ha salido del hospital y vuelve a estar en casa con nosotros. Pero noto que la relación no es como antes. Sin embargo, aún no me he atrevido a decirle nada. Era más fácil cuando estaba dormido y creía que no me escuchaba. Pero ahora sé que me escuchaba, como yo escuchaba todo cuando estuve en su situación. Pero tengo que echarle coraje y contarle de una vez lo que me pasa. Por otro lado, la relación o lo que tenga con Àngel cada día va mejor. Estoy muy a gusto con él. Lo malo es que tengo que lidiar con Sylvia, que fue su novia. Me debe odiar por las muestras de cariño y el buen rollo que hay entre Àngel y yo. Pero no es mi culpa que me haya enamorado de él. Pero debo terminar con Óscar para ser libre de verdad. Bajo al salón, después de prepararme. Hoy toca volver al programa. Íbamos a estar un finde fuera y al final se convirtió en un mes. Menos mal que Tinet y Laia se las han arreglado bien sin mí. Sólo faltaría que tuviesen que cancelar o atrasar las galas por mi culpa. Veo a Óscar en el sofá, con una cerveza en la mano y viendo la tele.
-Óscar, cariño...-le digo en un susurro, acercándome.
Él se gira y me mira. Me dedica una sonrisa y me silba.
-Tengo a la mujer más guapa y pivón del mundo-Óscar.
Sonrío y me sonrojo levemente, pero no le aparto la mirada. Ha llegado el día en el que le cuente mis sentimientos y aclare las cosas. No le quiero engañar ni quiero que vivamos una mentira.
-¿Podemos hablar?-Mónica.
-Claro. ¿De qué quieres hablar?-Óscar.
Suspiro y me acerco más a él hasta quedar al lado del sofá.
-De nosotros-suelto como si se tratase de algo pesado que tuviera en mi interior.
-Me estás asustando, amor. Dime qué pasa-me dice Óscar mirándome desde su posición.
Me siento a su lado y le miro fijamente a los ojos. No se lo merece, pero siento que debo hacerlo.
-Tú y yo ya no estamos bien...-empiezo a decir.
-Estás con otro, ¿verdad?-Óscar.
-No exactamente...-juego con mis dedos.
-¿Me quieres?-me dice con la voz rota, intentando aguantar las lágrimas.
-Sí... pero no de la misma manera. Ya no siento amor...-Mónica.
-Es Àngel, ¿no?-le miro sin contestar-¿ES ÀNGEL?-me pregunta gritando.
-No grites, por favor...-Mónica.
-¿QUE NO GRITE? Lo tuyo es increíble, Mónica-Óscar.
Óscar se levanta y se va del salón sin mirar atrás. Le veo cómo se aleja. Sabía que no se lo tomaría bien, pero no me ha dejado explicarle nada. Miro la hora en el reloj de pared y me levanto sobresaltada. Encima llego tarde.
Relatado por Àngel Llàcer
Aparco la moto y bajo. Me dirijo a Gestmusic para la reunión antes del programa. Hoy, por fin, vuelve Mónica al programa. Y la echaba mucho de menos. He estado con ella mientras estaba en el hospital, pero me faltaba a mi lado. Vale que Chenoa es una chica majísima, de carácter parecido a mi Mónica y la conozco desde OT... Pero no es lo mismo. Yo no puedo funcionar como siempre si no está la Naranjo al lado. Y hoy ya toca. Entro al edificio y camino por el pasillo. Llego con el tiempo algo justo, pero al menos llego. Saludo a Carlos y a Carolina al llegar. Estaban charlando animadamente y sentados muy juntos. No, si al final estos 2 se lían. Y si no, tiempo al tiempo.
-¿Y Mónica?-me pregunta la rubia.
-No vivimos juntos, rubia. Ahora vendrá-le digo serio, pero aguantándome la risa.
-Ey, ey. A ver si ahora que vuelve tu morena, vas a dejar de tratarnos bien-me dice Carlos, molesto.
-Mira cómo defiendes a tu rubia-Àngel.
Ellos me miran extrañados, se miran entre ellos y empiezan a hablar.
-No, nosotros no-Carolina y Carlos.
-¡Ah! ¿Qué lo he dicho en voz alta?-pregunto.
Pero la puerta de la sala de reuniones se abre y aparece Tinet. Es hora de comenzar la reunión. Y Mónica sin venir. ¿Le habrá pasado algo? Espero que no. Será mejor que no me ponga en lo peor.
-¿Y Mónica?-nos pregunta Tinet, pero su mirada se posa en mí.
Nos encogemos de hombros y entramos. Allí ya está Laia sentada al otro extremo de la mesa. Tinet cierra la puerta tras de sí y se dirige a su lugar, al lado de Laia. Laia le mira, como preguntando por Mónica, y Tinet niega con la cabeza. Laia coge el móvil y empieza a escribir algo.
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