*A la mañana siguiente*
Relatado por Àngel Llàcer
El sonido de la alarma me despierta. ¡Claro hoy toca ensayo! Me levanto un poco descolocado por estar en el suelo. Pero al rato me acuerdo de todo lo de anoche. Miro a mi alrededor y veo que Carlos sigue durmiendo. Debo hablar con él cuanto antes Ayer bastante tenía. Voy hacia la puerta y muevo el manillar, pero la puerta no se abre. Vuelvo a intentarlo, pero nada. ¡Mierda! Hoy no abren los camerinos porque sólo hay ensayo. Empiezo a aporrear la puerta para ver si nos oye alguien. A lo mejor han llegado Tinet o Laia. Porque no creo que Miryam o Arnau estén aquí ya. El ensayo empieza dentro de 1 hora.
-¿Qué pasa?-pregunta Carlos medio dormido.
-Seguimos encerrados-Àngel.
-¿Qué hora es?-Carlos.
-Las 9-Àngel.
-¿Hemos estado toda la noche aquí? Y yo sin avisar a mi mujer ni visitar a Carolina...-dice Carlos preocupado sacando el móvil.
No sé si es para comprobar la hora o para llamar a su mujer. Pero al verlo se me ocurre algo.
-¡Dame tu móvil!-Àngel.
-¿No tienes el tuyo? ¿Y para qué lo quieres?-me pregunta con desconfianza.
-Yo no tengo casi batería. Para avisar a Tinet o Laia que nos abra. O incluso mejor: a Mónica-Àngel.
-¿Y cómo va a sacarnos de aquí sin llaves? ¿No has dicho que seguimos encerrados?-Carlos.
-Ya se las ingeniará para conseguirlas, confía en ella-Àngel.
-No, si yo confío en ella. Pero... ¿y si está en su casa? ¿Y si está dormida?-Carlos.
-Por intentarlo no perdemos nada...-Àngel.
Carlos me sigue mirando con desconfianza, pero al final accede y me presta su teléfono. Busco su contacto y llamo. Suena un tono, dos, tres... Sigue sonando sin cogerlo. Debe seguir durmiendo. Cuelgo y vuelvo a intentarlo. Sin éxito.
-¿Te coge?-me pregunta Carlos desde su posición.
-Nada. Debe seguir durmiendo...-Àngel.
-¿Y no se entera del teléfono?-niego con la cabeza-Dame, que intento yo.
-No creo que te lo coja...-Àngel.
Carlos se levanta y se acerca a mí pidiéndome su móvil de vuelta. Se lo doy, aunque no creo que le vaya a coger. Si está profundamente dormida, no se va a enterar. Empiezo a caminar por el camerino y miro el reloj. Como no nos abran, no voy a poder ir a los ensayos. Y ahí sí que se puede liar. Si no ensayan conmigo, ¿cómo van a captar la esencia del artista? ¿O sus movimientos?
-Ahora viene-me dice Carlos sacándome de mis pensamientos.
Me giro sorprendido y le miro.
-¿Te lo ha cogido? Pero si no te he oído hablar...-pero él me interrumpe.
-Le he mandado un whatsapp-Carlos.
-¡Ah! ¿Qué era tan sencillo como mandar un mensaje, eh?-ironizo.
-No es sólo eso. Sólo hay que dar con la persona adecuada-me dice muy seguro de lo que dice.
Yo no entiendo nada. Pero sus palabras me dan a entender que no ha hablado con Mónica. Pero entonces... ¿con quién? De repente me viene alguien a la mente. ¡No, no puede ser!
-¿A quién has avisado, Carlos?-le pregunto con desconfianza.
-Ahora lo verás-me dice con una sonrisa.
Espero que no sea quien me imagino. Ella no. Cualquiera menos ella. Acepto hasta que venga Tinet y me eche la bronca del siglo. O Miryam por llegar tarde. Pero ella no. Ahora estoy en tensión. Ay Mónica, ¿por qué no lo has cogido?
Para pasar el tiempo, nos ponemos hablar entre nosotros. Carlos me pregunta que qué voy a hacer con Mónica, pero yo la verdad es que no tengo ni idea. A lo mejor me pasé con ella y por eso no me coge el teléfono. Debe estar molesta conmigo. Pero es que yo no pienso ir con Sylvia a ninguna parte. Ni a Sevilla ni al bar de la esquina. Tengo que ir al ensayo porque no me queda otra. Pero simplemente somos profesor y alumna. Nada más. Tengo que hablar con ella y aclararlo. Hablar con las 2. Al final me vuelvo loco. Y Sylvia me está buscando problemas con Mónica y, al parecer, los ha conseguido.
Tras un rato hablando, oigo una llave girar en la cerradura. Me giro hacia la puerta, nervioso por quien pueda ser. Al final una melena rubia y una sonrisa en la cara. Suspiro aliviado.
-¿Qué hacéis aquí?-pregunta Carolina divertida.
-Nos quedamos encerrados. Gracias por venir-le dice Carlos a mi espalda.
-Gracias-susurro sin creérmelo aún.
-De nada. Para eso estamos. Eso sí, no volváis a pedirme una cosa más así porque no veáis que corte he pasado-Carolina.
-¿Por? ¿Qué has hecho?-le pregunta Carlos entre risas.
-He ido al despacho de Tinet a pedirle la llave del camerino. Me daba la del nuestro y le he tenido que decir que era la del vuestro. Me ha preguntado que para qué...-Carolina.
-¿Y qué le has dicho?-Àngel.
-Que te habías dejado una carpeta-la miro sorprendido, a lo que contesta-No, no me miréis así; es lo primero que se me ha ocurrido.
-Por cierto, ¿Mónica se ha despertado ya?-le pregunta Carlos.
Le miro a él esta vez. Y sigo su conversación sin intervenir.
-Ahí la he dejado durmiendo-Carolina.
-Pues ya sabes, dile que se dé prisa-Carlos.
-Lo volveré a intentar-Carolina.
Estos han estado hablando antes. Y no me estoy enterando de nada. Oigo un chasquido de dedos y veo que Carlos me está mirando sonriendo.
-¿No tenías que ir al ensayo?-me pregunta.
-¿Eh? ¡Ah sí!-Àngel.
Salgo rápidamente de allí y me dirijo hacia la sala de ensayos. Voy pensando en que puede ser de lo que estén hablando esos 2, pero no se me ocurre nada. Instintivamente llego hasta la puerta y la abro.
-¿Qué horas son estas de llegar?-me pregunta Miryam en un tono divertido.
-¿Llego muy tarde?-Àngel.
-¿Te pasa algo?-Miryam.
-¿Eh? No, no... nada...-Àngel.
-Vale... No me lo cuentes, pero despéjate antes de que lleguen los concursantes-Miryam.
Relatado por Mónica Naranjo
Me despierto notando que una mirada se clava en mí mientras estaba durmiendo. Me estiro todo lo que puedo antes de levantarme de la cama. Voy al armario y cojo una toalla. Espero que no le importe a Carol. Voy al baño restregándome los ojos con las manos y me meto a la ducha. El agua caliente cae sobre mí relajándome. Tras un rato, salgo. Me pongo la toalla alrededor y me acerco al espejo. Pero, cuando voy a limpiarlo para mirarme, veo que hay algo escrito:
REUNETE CONMIGO EN EL COMEDOR EN MEDIA HORA
¿En media hora? ¡Ya me puedo dar prisa! Salgo del baño corriendo y cojo mi ropa. Me visto y después me peino. Todo esto muy rápido para no hacerle esperar. Vaya detalle ha tenido: entrar en la habitación de Carol (que no sé cómo lo habrá hecho) y citarme. Seguro que quiere hablar conmigo. Tal vez tenga la oportunidad de disculparme y volver a estar bien como antes. Me tengo que poner guapa. Vuelvo al baño y limpio el espejo para mirarme. Me maquillo y, cuando me veo perfecta, salgo. No quiero hacerle esperar. Si se ha tomado tantas molestias... Sonrío ante el espejo ante la idea de volver a verle. Ayer fui muy injusta con él. Salgo precipitadamente de la habitación. Tanto que me he olvidado el móvil. Pero me da igual. Voy a estar con él y eso es lo que importa. Espero al ascensor (esta vez sí) y una vez viene, me subo. Me estoy poniendo cada vez más nerviosa. Cada piso que baja es un piso menos para llegar hasta él. Las puertas se abren al llegar al hall. Camino rápido y me dirijo a Gestmusic. Me ha citado en el comedor en media hora y ya ha pasado esa media hora. Ya voy a llegar tarde. Es que media hora es muy poco tiempo para prepararme. Abro la puerta principal y echo a correr. Empujo las puertas del comedor y miro alrededor esperando encontrármelo. Pero lo encuentro vacío.
-¿Àngel? Ya estoy aquí, ya he llegado-Mónica.
-Demasiado tarde, como siempre-oigo su voz desde algún lugar.
De pronto veo a Sylvia que sale desde detrás del puesto de comida, donde nos cogemos las bandejas y nos cogemos la comida.
-No le vas a recuperar. Está conmigo ahora-Sylvia.
-¿Qué estás diciendo?-Mónica.
-Lo que oyes. Ya no te quiere, se ha cansado de estar contigo. No le apoyas en lo que hace y por eso te ha dejado. Yo, sin embargo, estoy con él siempre. Cuando ha necesitado apoyo, ¿dónde has estado?-Sylvia.
-¡No digas tonterías! Él ya no te quiere a ti. Le engañaste y eso no te lo va a perdonar-Mónica.
-¿Sabes cómo podemos hacer que sea verdad lo que le dije? Haciéndolo realidad-dice sacando su brazo, que lo tenía oculto. En su mano sostiene una pistola y me apunta con ella.
-¡Sylvia! ¡Baja el arma! No empeores las cosas-Mónica.
-¡CALLATE! ¡SIEMPRE ESTÁS DICIENDO A LA GENTE LO QUE TIENE QUE HACER! ¡PERO ESO YA SE ACABÓ! ¡NO VOLVERÁS A VER A ÀNGEL NI ÀNGEL A TI!-me grita enfadada, con el dedo en el gatillo.
Mi corazón se encoge y todo mi cuerpo se tensa. No soy capaz de moverme del sitio. Quisiera correr y escaparme de ella. Definitivamente se ha vuelto loca.
-Por favor... no lo hagas...-suplico con un hilo de voz.
-Lo siento, es demasiado tarde-Sylvia.
Aprieta el gatillo y cierro los ojos por reflejo. Como si eso me fuese a salvar.
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