Relatado por Carolina Cerezuela
Miro a Carlos. Mónica se ha ido hace un rato muy nerviosa. Espero que todo se solucione. Que no impida nada Sylvia. Estos 2 se nota que se quieren. No lo pueden dejar así como así. Hacen muy buena pareja y dan muchos momentos buenos al programa. Los mejores momentazos los protagonizan ellos.
-¿Me acompañas al hospital?-le pregunto a Carlos.
-Claro. Todo sea por aclarar esto. Y me siento fatal por mentir y que se haya liado todo esto...-Carlos.
-¿Estás tonto? Lo has hecho por protegernos, a todos: a nosotros y a nuestro entorno. Y es lo más bonito que has podido hacer-le digo y le acaricio la cara tiernamente con una sonrisa.
-Bien, vamos-Carlos.
Salimos de la habitación y caminamos en silencio por el pasillo. Tanto silencio que me da por pensar y se me ocurre algo.
-¿Crees que tendrán las cintas de la cámara de seguridad?-Carolina.
-¿Las cintas?-Carlos.
-Me refiero al hotel-Carolina.
-¡Claro! ¡Las cintas!-se da un manotazo en la frente cayendo en la cuenta de lo que quiero decir-Lo podemos preguntar en recepción.
Asiento sonriendo. Él sonríe también. Creo que ambos pensamos lo mismo: podremos conseguir las pruebas que necesitamos para inculpar a Sylvia. Pero debemos darnos prisa. En cuanto se abren las puertas del ascensor, Carlos me ofrece pasar a mí primero y después se monta él.
-Cada vez estamos más cerca, rubia-me dice emocionado.
-Eso parece-yo también estoy emocionada.
Parece que poco a poco esto va terminando y va a tener su final feliz. Bueno al menos para nosotros. Para quien ha hecho algo malo, evidentemente no. Llegamos al hall y nos acercamos a recepción.
-Perdone, ¿tienen las cintas de seguridad de la habitación...?-pero dejó de escuchar porque veo a la persona a la que queremos meter en graves problemas. Bueno más bien, hacer justicia.
Le intento hacer un gesto a Carlos para que deje de hablar, pero no me hace caso. Me retiro lentamente de él y me voy acercando a la puerta. Espero que no me haya visto. Las puertas se abren y salgo rápidamente. Echo a andar como si no hubiera un mañana. Sin mirar atrás. Y no me detengo hasta estar lejos del hotel. Allí busco una parada de taxis cercana en el móvil. Por suerte no está muy lejos de aquí. Voy hacia allí y me subo en uno. Le digo que quiero ir al hospital y me acomodo en la parte trasera. Entro a whatsapp y le mando un mensaje a Carlos disculpándome por haberme ido. Es mejor no correr riesgos. A lo mejor no nos hubiera visto. Pero, ¿y si nos ve? Es mejor así. Bloqueo la pantalla y me lo vuelvo a guardar. Me intento calmar viendo por la ventanilla el paisaje. Pero las imágenes vuelven a aparecer. Después de un rato llegamos y pago al taxista. Me bajo y entro al hospital. Me acerco a recepción donde hay una mujer de mediana edad. Le cuento que me duelen las costillas porque me he caído. Me dice que espere en la sala de espera y ahora me atenderán. Al médico le diré la verdad. No lo he considerado contarle a esta mujer lo que realmente ha ocurrido. Aunque seguramente me diga que tenía que haber venido ayer. El móvil me suena indicándome un whatsapp.
-"Dónde estás?"-Carlos.
-"En el hospital. Has conseguido algo?"-Carolina.
-"No, tienen que buscar la cinta en concreto porque no sabemos a qué hora fue"-Carlos.
-"Uff.... Y tardarán mucho?"-Carolina.
-"Depende de la rapidez con la que vayan..."-Carlos.
-"Vale. Infórmame con lo que sea"-Carolina.
-"Tú también. Aunque podría ir contigo, si quieres"-Carlos.
-"Eh.. mejor no..."-Carolina.
Salgo de la conversación y bloqueo el móvil. Quiero explicarlo yo a mi manera. Y si está él, a lo mejor me derrumbo.
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Estás llorando?-le pregunto, al notar un sabor salado en mis labios.
-No...-Àngel.
-Y el pasto es azul-Mónica.
-¿Eh?-me mira confundido.
-Creía que estábamos diciendo mentiras-digo con una sonrisa divertida.
-De verdad, no es nada-Àngel.
-¿Seguro?-no me convence del todo.
-Seguro. ¡Va! ¡Vamos a comer!-Àngel.
-¡Venga! Yo te invito-Mónica.
-¿Cómo? ¿Una catalana invitando?-Àngel.
Me río irónicamente y le fulmino con la mirada.
-Muy gracioso. ¿Te recuerdo que tú también eres catalán? Y alguien tendrá que pagar-Mónica.
-Eso es verdad. Tienes razón-Àngel.
-Claro que tengo razón-Mónica.
-Uy, la modesta-dice entre risas.
-Anda tira-niego divertida.
Àngel recoge sus cosas y se acerca a mí. Me va a coger del brazo, pero me aparto.
-¿No me digas que te has enfadado?-Àngel.
-Ahora invitas tú-le miro fijamente.
-¿Y así se te quitará el enfado?-Àngel.
-No sé, ya veremos...-le digo poniéndome interesante.
-Mónica...-me pide. Le miro a la cara y veo que tiene cara de cachorrito. Me intenta dar pena.
-Tú invítame a comer y luego veré si te invito yo a otro lado...-le digo con una sonrisa.
-Eres una chantajista. Lo sabes, ¿verdad?-Àngel.
-Pero aún así me quieres. Me has aceptado con todas mis cosas-Mónica.
-Menos mal que te quiero...-dice Àngel saliendo al pasillo y cerrando la puerta con llave.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué soy inaguantable?-Mónica.
-Yo no he dicho eso...-Àngel.
-Pero lo has insinuado. Y que sepas que tú también tienes defect...-pero no puedo seguir porque él me da un beso, callándome de esta manera.
-Te quiero con todas tus virtudes y tus pocos defectos-me dice al separarse, mirándome fijamente a los ojos y con una sonrisa en los labios.
-¿Me lo estás diciendo de verdad?-le pregunto ilusionada.
-Nunca te mentiría en esto. Te quiero demasiado-Àngel.
-Yo también te quiero, mi amor-Mónica.
Ahora soy yo la que busco su brazo para engancharme a él y así ir juntos. Me encanta ir junto a él por la calle, demostrarle mi amor, que seamos como cualquier pareja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario