Relatado por Mónica Naranjo
Después de la discusión con Àngel, y que él se haya ido enfadado, me meto en el coche. Me pongo a pensar en todo lo que ha pasado en el despacho de Àngel, en la cara de triunfo de Sylvia, en las palabras de Àngel. Me quedo pensando en la última frase de Àngel. Me ha dejado tan confusa y tan tocada ese "¿todavía no confías en mí?". Saco la llave del contacto (ni siquiera lo había arrancado) y salgo del coche. Cierro el coche y me pongo a andar. Caminar me tranquiliza. Y eso que es muy tarde. Ahora mismo estoy muy nerviosa, exaltada, cabreada, confundida. ¿De verdad me creo que Sylvia haya invitado a Àngel y no me lo haya contado? O que le haya dicho que sí siquiera. Andando y andando, llego al hotel. No me paro ni a esperar al ascensor y subo por las escaleras. Me he olvidado de lo más importante. Pero aquí estoy. Espero que me perdone. Llego a la puerta y llamo. Me quedo en la puerta esperando. Que no esté dormida, por favor. Al cabo de un rato, la puerta se abre y me deja ver a Carol que me regala una sonrisa.
-¿Puedo pasar?-Mónica.
-Claro, pasa y cuéntame. Porque algo te pasa-Carolina.
No le he dicho nada y ya ha notado que me pasa algo. Aunque debe ser que se me nota en la cara. Demasiadas emociones esta tarde-noche. Entro y cierro la puerta a mi espalda. Ella vuelve a la cama y me hace un gesto para que me acerque y me siente. Me acerco y la abrazo.
-¿Cómo estás?-le pregunto en el abrazo.
-¿Yo? Mejor. Pero suelta un poco que me vas a ahogar-dice divertida.
La suelto enseguida y veo que me sonríe. No ha quitado esa sonrisa desde que he entrado. Y se lo agradezco, la verdad.
-¿Y tú cómo estás? No tienes muy buena cara...-Carolina.
-Ay churri... no sabes todo lo que ha pasado después de irme...-Mónica.
-Pues cuéntame, soy toda oídos-Carolina.
-¿No te he despertado?-Mónica.
-No. Estaba viendo la tele, no te preocupes-Carolina.
Intento mantenerme fuerte mientras le cuento todo lo que ha pasado después de la gala: a bronca de Tinet, lo que ha dicho Carlos, la discusión con Àngel...
-No creo que Sylvia les haya invitado. Y si hubiese sido así, no hubiesen accedido. ¿Tú crees que Sylvia iba a querer invitarles así porque sí? Ahí tiene que haber algo más. Y lo de Àngel... pues espero que lo solucionéis pronto. No sabes todo lo que te quiere. Cuando estabas mal, él también estaba mal porque no venías-Carolina.
De repente siento que Carol me ha abierto los ojos. Si Sylvia le pudo decir que había muerto cuando tuvo el accidente, ahora le ha podido decir a Carlos que diga eso para librarse. ¿Pero cómo se lo ha podido decir? Eso es lo que tengo que averiguar. Vuelvo a abrazar a la churri a modo de agradecimiento.
-¡Eres una genio churri!-exclamo contenta.
-¿Qué he dicho?-pregunta sin comprender.
-Pues todo. Yo creo que Sylvia está chantajeando a Carlos...-Mónica.
-¿Tú crees?-me pregunta la rubia y yo la miro-Claro... ¿Quién sino? A lo mejor... nos vio el otro día...
-Es posible. Hay que andar con pies de plomo de ahora en adelante-Mónica.
-Tienes razón. Y sobre todo tú. Parece que ella va a por ti-Carolina.
-Tranquila, tendré cuidado. ¡Gracias churri!-la vuelvo a abrazar. Me suelto de ella y la miro.-¿Y qué hago con Àngel? ¿Qué hago para que me perdone?
-Déjale esta noche que esté tranquilo. Los 2 debéis calmaros y deciros las cosas fríamente y no en caliente. Si no, puede ser peor. Mañana vas antes del ensayo y le das la sorpresa. Prepárale algo también, si quieres-Carolina.
-¿Me puedo quedar aquí a dormir? He dejado el coche en Gestmusic y no me apetece volver...-Mónica.
-Y además no te iba a dejar volver tan tarde. ¡Claro que te puedes quedar! Eso ni se pregunta, churri-Carolina.
-Lo único que no tengo pijama...-Mónica.
-Yo te dejo uno-la rubia se levanta y busca en el armario. Al rato vuelve con uno-Espero que te valga. Sino, te busco un camisón.
-Seguro que me está bien-sonrío y me empiezo a desvestir delante de ella.
-¡Pero churri!-exclama ella.
-¿Qué? Como si no nos hubiésemos cambiado juntas en el camerino. Además, no tengo nada que tú no tengas-digo con una sonrisa.
Ella asiente sonriendo y deja que me siga cambiando. De vez en cuando desvía la mirada hacia otro lado negando divertida.
En cuanto estoy con el pijama, me tiro a su cama de un salto.
-¡Qué bruta eres!-me regaña sonriente.
-Pero me quieres así-Mónica.
-Sí, me recuerdas a mi hija... jeje-Carolina.
-¿Cómo? ¿Me estás llamando infantil?-Mónica.
Me tiro encima de ella y le empiezo a hacer cosquillas. Ella empieza a reír sin control y me pide que pare. Paro, pero no me quito de encima suyo hasta que cojo la almohada y...
-¡Guerra de almohadas!-y le doy con la almohada en la cara riendo a carcajadas.
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