Relatado por Mónica Naranjo
¿Por qué no puedo contestar? ¿Por qué no me puedo mover? Quiero explicarle lo qué ha pasado, pero mi cuerpo no reacciona. He oído que es mi médico y que tengo 0,75 de alcohol en sangre. ¿Tanto he bebido? Si sólo bebí un par de copas, como mucho tres. Quiero explicarle el por qué, aunque no me entienda. Me encuentro entre 2 mundos. Ni siquiera sé dónde estoy. Es un espacio vació, negro donde no hay nadie pero me llegan las voces del exterior. Recuerdo que perdí el control del coche... ¿No estaré muerta, verdad? Pero nadie puede contestar a mis preguntas.
-Mónica, sé que no me conoces pero yo a ti sí. Soy Vero, la psiquiatra del Central-oigo que empieza a llorar-No puedes abandonar este mundo... Sé que me escuchas y sé que vas a abrir los ojos y a cantarme el Sobreviviré. Porque siempre lo dices, que tú sobrevives. Cumple esa promesa por mí y por todos tus fans que como yo te queremos volver a escuchar y ver en concierto. Por favor...
-Vamos a dejarla sola-dice la otra mujer, creo que se llama Cruz.
Oigo pasos que se alejan y me dejan sola en este lugar de penumbra. No quiero quedarme sola. Por favor que alguien venga y me hable o me saque de aquí. No quiero estar aquí. No sé dónde estoy, sólo veo oscuridad y tengo miedo. Para tranquilizarme empiezo a cantar muy bajito el Sobreviviré, la canción que me ha dicho Vero. Oigo la puerta cerrarse de nuevo. Menos mal, alguien que viene a acompañarme.
-¿Qué has hecho Mónica?-es la voz de Óscar reprochándome. Yo no tengo la culpa de estar así, ¿eh?-¿No ves los anuncios? Si bebes, no conduzcas. Eres una irresponsable. Te hubieras quedado conmigo en casa... No hubieses ido a esa comida... Mira cómo has terminado... El niño no sabe nada, no me he atrevido a decirle nada...
¿Cómo? ¿Aitor no está aquí? Yo quería que viniese y escuchar su voz. ¿Por qué todo el mundo me reprocha lo mal que lo he hecho? Ellos no saben por qué lo hice y no me puedo explicar. Por favor, cariño, sácame de aquí y te explico... Pero, ¿qué le voy a explicar? ¿Que ya no estoy enamorada de él? ¿Que ahora quiero a otra persona? De repente dejo de escuchar a mi marido y mi mente se va al plató de Gestmusic, al lado de Àngel. Le veo sonreír, mirarme con esos ojos que te atrapan. Si alguien sabe qué me está pasando, que me lo explique. Se supone que quiero a mi marido. Tengo una familia formada. Quiero a mi marido y a mi hijo. Pero ahora mi corazón late por otra persona. Le cojo la mano por debajo de la mesa y me sale una sonrisa automática. Al menos ya no estoy en ese agujero negro en el que me había metido antes. Oigo de fondo a Óscar hablar, pero no entiendo sus palabras. Mis ojos están en Àngel. Me hace reír. Se ha subido encima de la mesa y salta. Temo por él, pero no le pasa nada. A él no, pero a la mesa... No pensé que se la cargaría. Y estoy en su habitación, así sin darme cuenta. Estamos discutiendo. Y acto seguido nos besamos. El rostro de Àngel se desvanece y aparece el de Óscar. Le estoy probando, estoy hecha un lío. Lo que nunca quise lo estoy haciendo: estoy jugando a 2 bandos. Nunca pensé que le podría hacer tanto daño. Fui una idiota y por querer jugar a los adolescentes, me estoy cargando nuestra relación. Y estoy aquí sin poderme mover. Tal vez me lo merezca. El destino me ha castigado por hacer tanto daño a la persona que más quiero. Perdóname Óscar, no quería hacerte daño. Pero no puede escuchar mis pensamientos, no puede saber cómo me siento por dentro.
-Tal vez 1 semana, tal vez 1 mes o en años...-escucho decir a Cruz. ¿Cuándo ha entrado? No la he oído entrar.
Oigo un llanto. Quiero estirar mi mano para darle mi cariño, quiero despertar de esta mala pesadilla para decirle que estoy bien. Que sólo necesito tiempo y estar sola. Pero sola en mi mundo, no en este en el que estoy. A lo mejor veo un piano. Es lo mejor que puedo hacer. Me acerco, pero veo que no es un piano. Es un coche volcado. En su interior hay una persona. Intento acceder a ella y cuando le doy la vuelta, observo que soy yo. Me veo a mí misma ensangrentada, llena de cortes. Y de repente me empieza a faltar el aire. Dejo de escuchar los sonidos del exterior. Me ahogo, la luz me empieza cegar, una luz blanquecina. Apenas tengo fuerzas para seguir.
Relatado por Óscar Tarruella
He venido a ver a Mónica en cuanto me han avisado. Me han dicho que ha tenido un accidente. Antes de ir a la habitación he hablado con la doctora Gándara, su médico, y me ha dicho que le han encontrado alcohol en sangre. Y encolerizo. No sólo ha puesto en peligro su vida, sino la de los demás. Pero lo malo no es eso, es que no quiero perderla. Me ha dicho que está en coma, que si quiero puedo entrar a verla por un momento. En cuanto entro se me cae el mundo a los pies. La veo tumbada en la cama, con cables por todos lados y enchufada a una máquina. Le reprocho su mala actitud. Siempre le decimos a Aitor que si bebe vuelva en taxi. Y ahora ha sido ella la que ha cogido el coche habiendo bebido. Pero no me puedo enfadar con ella a pesar de todo. La amo, es la mujer de mi vida. Todos nos equivocamos alguna vez y ella no va a ser menos. Le digo que no tengo fuerzas para decirle lo de su accidente a nuestro hijo. No sé cómo se lo voy a decir. Ni siquiera sé cómo va reaccionar. Me cuesta a mí asimilarlo... Tras un rato hablando vuelve a entrar Cruz.
-Puede despertar... Sólo hay que esperar, es cuestión de tiempo. Tal vez 1 semana, tal vez 1 mes o tarde años...
Empiezo a llorar amargamente. Pensar que pueda estar años sin ver esos ojos, esa sonrisa, escuchar su voz, sentir su cuerpo junto al mío me duele. Y por encima de mi llanto se oye un pitido que me pone en alerta. Cruz me pide salir y pide que venga una enfermera. Salgo a regañadientes y veo cómo le empiezan a dar masaje cardiaco y desfibrilaciones. Empiezo a llorar sin control mientras observo la escena. Alguien me toca el hombro y me giro. Es una mujer rubia, muy parecida a Carol salvo que lleva gafas.
-¿Me acompaña, por favor?
No tengo intención de moverme de su lado o al menos de esta puerta. Así que hago caso omiso a su propuesta.
-Sólo quiero hablar con usted... Yo la conozco bastante bien...-veo que unas lágrimas resbalan por sus mejillas.
¿De qué conoce a Mónica? Está visto que no es Carol, aunque prácticamente sea idéntica. La miro a los ojos en silencio. Me pone una mano en la espalda y me dejo guiar. Qué me querrá decir es un misterio para mí, pero no tengo fuerzas de hacer resistencia ni discutir. Así que he optado por seguirla y que me diga lo que me tenga que decir. Además dice que la conoce. Pues no sé de qué...
No hay comentarios:
Publicar un comentario