martes, 28 de abril de 2015

Capítulo 18:Has vuelto a nacer

Relatado por Óscar Tarruella


La rubia que se parece a Carolina me ha guiado por el pasillo y hemos subido a otra planta. Nos hemos alejado de Urgencias para ir a un despacho que debe ser el suyo. Me siento frente a ella y la miro momentáneamente. Intento mantener el tipo, pero me está costando mucho.
-Soy la doctora Verónica Solé, psiquiatra del hospital....
-¡Yo no necesito una psiquiatra! ¡Sólo quiero estar con mi mujer!
-Lo sé. Sólo quiero explicarle lo que significa para mí Mónica. Es una de mis cantantes favoritas, la sigo desde sus inicios y se me parte el alma verla así. Pero debe hablarla, ella escucha todo lo que nosotros hablamos. Su cerebro está en constante movimiento a pesar de no obtener ningún estímulo por parte de su cuerpo-me explica Vero.
¿Hablarle a una persona que está en coma? Qué tontería, ¿no? Aparto la mirada y la fijo en mis manos, en el anillo de casado y le doy vueltas nervioso.
-¿Me puedo ir ya, por favor?-le pido casi sin voz.
-Hágame caso y háblela. Ya verá como pronto despierta. Con la ayuda de su gente aparte de la nuestra, muy pronto...-pero noto que las palabras se le quedan por el camino.
Levanto la cabeza para mirarla y veo cómo coge un pañuelo y se limpia las lágrimas. Se nota el sentimiento que le produce Mónica.
-Lo siento, ya puede marcharse si quiere-me dice Vero.
Me levanto y le estrecho la mano que me ofrece. Me doy la vuelta y salgo del despacho cerrando la puerta tras de mí. Vuelvo al ascensor y vuelvo a bajar a Urgencias para ir donde está Mónica. Pero Mónica ya no está en el box, está vacío. Voy a admisión y pregunto por ella. La mujer que está ahí me dice que se la han llevado a la UCI y que espere en la sala de espera hasta que me llamen. A regañadientes voy a la sala donde me encuentro a Tinet, Laia, Latre y los concursantes. Ya estamos casi todos, sólo falta mi hijo. Pero es demasiado joven para aguantar que su madre esté en coma. Pero debo decírselo. Tiene derecho a saberlo y decidir por sí mismo qué quiere hacer, si quiere venir a verla y estar con ella o mantenerse al margen. Así lo hablo con Tinet y me dice que debo decírselo. Así que tendré que demostrar toda la entereza que pueda para llamarle y decírselo y que venga para acá.
"Acompañantes de Mónica Naranjo" nos avisa la voz de una mujer. Nos acercamos nerviosos.
-¿Qué tal está?-pregunto a la médico.
-Casi la perdemos, pero la hemos estabilizado. Esta noche es crucial. Se quedará en observación en la UCI 24 horas y si la supera, estará fuera de peligro-Cruz.
-¿Podemos verla?-pregunta Latre.
-Sólo puede pasar 1 persona y unos 5 minutos-Cruz.
-Ve tú Óscar, te necesita-me dice Laia poniendo su mano en mi hombro.


*23 de mayo de 2011*


Hoy es el cumpleaños de Mónica, cumple 37 años. Pero hace 2 semanas que no está con nosotros. Aviso a Aitor para que se prepare para venir conmigo a celebrar el cumple de su madre.
-Papá, ¿seguro que sirve de algo?-Aitor.
-Ya te dije lo que me comentó la psiquiatra. Ella más que nosotros sabe de esto...-Óscar.
Vamos en coche al hospital. Ya está en planta, pero sigue en coma. Es como verla dormida día tras día. Tengo la esperanza en que cualquier día despertará. Paso por la floristería antes de ir a la entrada. Suerte que hay una cercana y le compro un ramo de rosas rojas. Durante este tiempo no he dejado de quererla, a pesar de haberle reprochado que fuese bebida al volante. Pero es mi mujer y a pesar de ser Mónica Naranjo, comete errores porque no es perfecta. Pero para mí es perfecta a pesar de equivocarse. Pero muy pocas veces se equivoca. Vamos hasta su habitación y abro la puerta. Entramos mi hijo y yo y nos acercamos hasta la cama.
-Cariño, muchas felicidades-poso las flores encima de la cama y me acerco a su cara-Hoy cumples 37 añazos. Eres la mejor mujer que se pueda desear, te quiero-y le dejo un beso en los labios.
-Mamá, no te he traído regalo pero porque no sé qué regalarte. Eso lo sabe más papá que es el que pasa más tiempo contigo. Vuelve a casa con nosotros para celebrar tu cumpleaños como se merece. Papá puede hacerte una tarta y yo intentar ayudarle, aunque no prometo nada...-Aitor.
-¿Has oído? Sigue como siempre-sonrío y miro a Aitor en tono paternal.-¿No le vas a decir nada?-le digo a una dormida Mónica.
Nos han dicho que si la estimulamos, a lo mejor despierta antes. Y tiene que seguir siendo mi esposa y madre de su hijo. Porque no quiero ni voy a perderla. No he visto conveniente traer una tarta de cumpleaños estando ella así. Lo celebraremos cuando despierte y esté bien. Según la doctora Gándara, tiene un traumatismo craneoencefálico y puede tardar en recuperarse. Si es que despierta... Todos los días la visitamos y en algún momento del día vienen sus compañeros de programa. A los que nunca he visto por aquí han sido a Àngel ni a Sylvia. Tal vez no se han enterado o no pueden venir. Porque no creo que no quieran, porque a Mónica la quieren todos. De hecho han cancelado las grabaciones del programa hasta que se recupere´. Así me lo ha dicho Tinet. La cojo de la mano inmóvil y entrelazo mis dedos con los suyos.


Relatado por Mónica Naranjo


He sentido y notado siempre visita. Creo que todos los días han venido a verme, sobre todo mi marido. Si es que es tan bueno que no me lo merezco. Y menos si supiese que lo engaño de pensamiento y le engañé la noche antes del accidente. Si llego a despertar, le dejaré. No es bueno que vivamos en una mentira, en algo que ya no siento. No siento el mismo amor por él que al principio que nuestra relación. Ahora ese amor se ha transformado en cariño. Y yo no puedo estar con alguien a quien no amo. Ahora mismo mi corazón late por otra persona, que tal vez no me desea o no siente lo mismo que yo. Pero en esto del amor no se elige. Sé que vamos a sufrir los 2, pero no quiero que suframos toda la vida. Oigo llegar a más gente. Según he oído, hoy es mi cumpleaños. Y yo sin poder despertarme y celebrarlo con la gente que realmente quiero. Se me parte el corazón oír a Óscar y a Aitor llorar. No me gusta que se preocupen por mí. Soy yo la que debo preocuparme por ellos y no al revés. Tengo una impotencia enorme. Noto la mano de mi marido sobre la mía y entrelazo mis dedos a los suyos. Me pesa el cuerpo, me duele la espalda, la garganta y la cabeza. Pero mis parpados se van separando poco a poco, como si fuera con una espátula. Miro a mi marido y a mi hijo. No los he olvidado.
-¡Mamá!-grita emocionado Aitor.
Óscar levanta la mirada atónito. Creo que se ha quedado mirando mi mano primero como la he movido y me mira con los ojos llenos de lágrimas.
-Aitor, hijo, avisa a la médico por favor-le dice Óscar.
Veo salir de la habitación a Aitor y me quedo a solas por un instante con Óscar. Me mira emocionado. Intenta hablarme, pero las palabras se le quedan por el camino. Sólo le sale llorar. Y en parte le entiendo. En su situación estaría igual o incluso peor que él. Bastante entereza está demostrando tener. Quiero hablarle, pero algo me oprime la garganta. Veo llegar corriendo a Cruz. Me mira las pupilas con una linterna. La luz me molesta.
-Te voy a quitar el tubo, inspira y a la de 3 te lo quito-me dice Cruz.
Hago lo que me dice y me lo quita poniéndome una mascarilla. Me pregunta que si me acuerdo cómo me llamo. Muevo la cabeza afirmativamente. Pero no sé por qué las palabras no salen de mi boca. Ya no tengo nada oprimiéndome la garganta.
-Voy a avisar a una personita que se ha preocupado por ti todo este tiempo-me dice Cruz. Vuelvo a asentir en señal de conformidad.
Cruz se aleja de la habitación y me quedo con Óscar y Aitor que me miran incrédulos, como si estuviesen viendo un extraterrestre. ¡Cómo me gustaría decirles todo esto para que no se preocupasen más! Que vean que estoy bien y que sigo siendo la misma de siempre. Busco con la mirada a Àngel por la habitación. Ni siquiera le he oído cuando estaba en coma. A lo mejor no ha venido. He creído que le importaba, cuando en realidad soy una compañera más y me ha dado falsas esperanzas. No le culpo. ¿Quién va a querer estar conmigo? Y más estando postrada en una cama y sin poder hablar. ¿Y si no vuelvo a tener voz? Me gano la vida con mi voz para cantar, para opinar en Tu cara me suena... Unas lágrimas escapan de mi voz imaginando mi futuro incierto sin poder cantar ni hablar. ¿Qué va a ser de mí?
La puerta se vuelve a abrir y aparecen Cruz y otra médico que me sonríe entre lágrimas.
-¿Me acompañáis, por favor?-les dice Cruz a Óscar y a Aitor.
-Claro-Óscar.
Se van dejándome a solas con la médico rubia. Su cara me suena mucho, es idéntica a alguien que acabo de conocer... ¡La churri! ¿Ha venido a verme y se ha vestido de médico? Yo creo que no hacía falta... Se acerca a mi cama y me abraza llorando.
-¡Mónica! Tú no me conoces, pero yo a ti sí... Soy Verónica Solé, la psiquiatra del hospital...-hace una pausa para tomar aire. Pues no, no es Carolina pero es que es igual-Pero puedes llamarme Vero. Lo primero felicidades por partida doble-sonríe-Hoy has vuelto a nacer, así que celebras tu cumpleaños 2 veces. Y segundo, eres muy importante para mí y me alegro que te hayas despertado para seguir complaciendo a toda esa gente que te quiere. Eres una persona muy querida y admirada. Tu carrera es única y no podíamos privarnos de ella perdiéndote tan pronto. Te quedan muchos años por seguir dando guerra.
Sigo llorando. Las palabras de Vero me emocionan mucho. Pero a la vez me entristecen porque mi carrera se ha perdido con mi voz. He perdido toda mi vida por ese maldito accidente de coche, por un error he echado a la basura toda mi carrera y toda la que me faltaría en caso de no haberme pasado nada. Le señalo mi garganta, como puedo, a Vero.
-Es normal que te duela la garganta ahora, pero estoy segura que pronto pasará el dolor. Hablaré con Cruz para que te dé algo para el dolor.
¿Cómo decirle que no puedo pronunciar sonido alguno? No me preocupa que me duela, me preocupa no tener voz. No puedo dejar de llorar.

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