martes, 21 de abril de 2015

Capítulo 17:Si tú no estás aquí

Relatado por Àngel Llàcer


Escucho el mensaje que me ha dejado Latre en el contestador. Prácticamente es imposible. Apago el móvil para que no me molesten más y voy al despacho de Tinet. Llamo a la puerta y, tras esperar un rato, veo que no hay nadie. Necesito saber dónde han guardado las imágenes de nuestro primero y último programa. Necesito verla de nuevo. Intento abrir la puerta sin éxito. A lo mejor donde Laia tengo más suerte... Llego a su puerta y llamo. Intento abrir, pero... ¡cerrada! ¿A dónde han ido estos 2? Me estoy poniendo nervioso, necesito un cigarro. Salgo fuera y me enciendo un cigarrillo. Veo llegar a Sylvia.
-¿Dónde estabas? Te estaba buscando...-Sylvia.
-Quería estar solo...-Àngel.
-Si quieres podemos ir a dar una vuelta...-Sylvia.
-No, no hace falta...-Àngel.
-Àngel, te sentará bien. Necesitas que te dé el aire-Sylvia.
-Pero deja que me cambie. ¡Apesto!-Àngel.
-Tú vas a estar bien con cualquier cosa que te pongas-me dice Sylvia sonriendo.
-Pero he dormido con esta ropa, la debo tener arrugadísima... Además apesto a alcohol-Àngel.
-Vale, pero si me dejas acompañarte-Sylvia sigue sonriendo mientras juega con un mechón de su pelo inocentemente.
Sonrío un poco y me llevo y el cigarro a los labios y le doy otra calada. Acabo de fumar y lo tiro al suelo. Lo piso y nos vamos al hotel. Sylvia va a mi lado. La verdad está preocupándose por mí, cuidándome, animándome. Lo que ninguno ha hecho. Creo que Sylvia me quiere de verdad y no como los demás que sólo me quieren por los puntos. La dejo pasar delante de mí en el ascensor y también en mi habitación. Reservé una habitación porque no sabía a qué hora terminaríamos el programa.
-Ponte cómoda, ahora salgo-le digo a Sylvia mientras me dirijo al baño.
Voy regulando el agua mientras me voy quitando la ropa. Saco el móvil del bolsillo y lo pongo encima del lavado, aún apagado. En cuanto salga de la ducha lo enciendo. ¡Espera! A lo mejor Latre me ha dicho que está en el hospital, pero en el depósito. Pero no quiero verla de esa manera. No quiero recordarla dormida y fría como el tempano. Que los recuerdos de ella sean de la mujer alegre que era, pasional, sexy, preciosa. Todos los adjetivos se quedan cortos para ella. Me meto en la ducha y empiezo a llorar en silencio mientras el agua se mezcla con mis lágrimas. Diréis que es imposible querer a alguien que acabas de conocer, pero con ella se me olvidaba ese pequeño detalle. La sentía como si la conociese desde siempre. Nos entendíamos bien y nos seguíamos el juego. Qué tontería, ¿no? ¿Cómo echar de menos algo que nunca ha ocurrido? Y que en mi caso nunca va a ocurrir. Salgo de la ducha y enciendo el móvil. Tras poner el pin, voy a la radio y la enciendo. Empieza una melodía y me paro a escuchar la canción mientras me seco.
<iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="344" src="https://www.youtube.com/embed/XlFOpw8tG7Y" width="459"></iframe><br />




Relatado por Mónica Naranjo




Empiezo a ver a Enrique. No puede ser. Se acerca a mí.
-Hermanita, te he echado de menos. Sabía que vendrías-Enrique.
-¿Dónde estoy?-pregunto con curiosidad. La verdad es que no entiendo nada. Debo estar soñando, paso de un sueño a otro.
-Es un paso al otro lado, si quieres te llevo-me dice ofreciéndome su mano.
¿Me estoy muriendo? No entiendo nada... La luz me ciega, pero me siento en paz conmigo misma. Mi hermano Enrique, al que hacía años que no veía, está conmigo. Pero me faltan Óscar, Aitor, mi familia para ser plenamente feliz. ¿Y por qué no decirlo? También mis compañeros de mesa y en especial el que se sienta a mi izquierda, uno con gafas muy tonto pero muy divertido. Estoy indecisa: si me voy con Enrique estaré de nuevo con él y recuperaremos los años perdidos, pero no volveré a ver a los míos.
-Lo siento, Enrique, no puedo hacerlo. Este no es mi momento de marchar contigo-Mónica.
-Yo cuidaré de ti siempre, no lo olvides. Estaré a tu lado guiándote. No pasa nada porque esta vez no vayas conmigo, aún no estás preparada-Enrique.
-Pero, no te vayas por favor. Tengo miedo...-Mónica.
-Estás rodeada de personas que te quieren. No tienes que tener miedo-Enrique.
Poco a poco me voy alejando de esa luz cegadora y de mi hermano. No quiero decirle adiós de nuevo, pero no me quiero morir. Quiero vivir. ¡Quiero vivir! Empiezo a escuchar voces. Creo que vuelvo al mundo. Quiero volver a ver a mi marido, a mi hijo, a mi churri, Tinet, Laia, Carlitos, Àngel y a los concursantes. Pero no abro los ojos. A pesar de que quiero, no puedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario