Relatado por Àngel Llàcer
Me dirijo rápidamente a la sala de ensayo. Espero que esté bien. Como le haya pasado algo, como le haya hecho algo... no me lo voy a perdonar nunca. Veo la puerta cerrada y toco. Tras un breve momento, me abre Miryam y me mira con mala cara.
-¿Está Mónica contigo?-Àngel.
-¿Cómo te atreves a venir después de todo?-me pregunta cruzándose de brazos.
-Necesito hablar con ella, por favor-le suplico con la mirada.
Miryam me mira de forma dura. Tras pensárselo, se hace a un lado para dejarme pasar. Veo a Mónica sentada en el sofá con la cara bañada en lágrimas y muy roja. Me acerco a ella, a lo que aparta la mirada. Me pongo frente a ella.
-Déjame explicarte...-Àngel.
-¿Qué vas a explicarme? Tu novia ya me lo ha dejado muy clarito-me echa en cara, pero sin mirarme.
-No es así... ni siquiera estoy con ella...-Àngel.
-¿Otra mentira? ¿Cómo lo de que nunca me dejarías? ¡No me creo más tus mentiras!-exclama furiosa levantándose de golpe.
Pasa por mi lado y la intento retener agarrándola del brazo, pero ella se zafa de mí y continúa andando. Me giro para mirarla viendo cómo se aleja junto a Miryam. Sólo es una excusa que me ha puesto porque quiere estar con su marido. Y yo lo entiendo. Al fin y al cabo yo no soy nadie. Pero que no me mienta. Salgo cabizbajo de la sala de ensayo para ir al camerino. Al llegar ya se encuentra en él Carlos cambiándose. Cierro la puerta rápidamente.
-¿Y tu ropa?-me pregunta extrañado.
-¡Aiva! Se me ha olvidado-Àngel.
Con todo este lío, se me ha olvidado pasar por vestuario a coger la ropa para la gala. Le digo que voy a por ella. Carlos me sonríe y me hace un gesto afirmativo. Vuelvo a salir del camerino para ir a vestuario.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo la ropa de vestuario de camino y me despido de Miryam agradeciéndole el apoyo. Voy al camerino, saludo a Carolina y pongo mi bolso encima del tocador. Voy sacando el maquillaje para retocarme. Por suerte siempre llevo mis pinturas. Me tapo cualquier rastro de mi encuentro con Sylvia. Pero a mí esa mujer no me achanta. Y tampoco voy a dejar que influya en mi trabajo. Yo soy justa. Una vez maquillada, me cambio de ropa bajo la atenta mirada de Carolina.
-Sé que estoy bueno. Algún día te dejo probarme...-le digo con una sonrisa y una mirada pícara.
-Jajaja no es eso. ¿Cómo es que te has maquillado tú?-Carolina.
-Porque ya no me da tiempo ir a maquillaje y cambiarme. Bueno y cuéntame, ¿qué tal con Latre? Que tú sí has estado con él en maquillaje...-le pregunto con una sonrisa cómplice.
-Ay qué cosas tienes, churri-suspira-.Ya te he dicho que yo tengo a mi marido-Carolina.
-Yo también estoy casada, pero no muerta. ¿A ti te gusta Latre?-Mónica.
Carolina sonríe sonrojándose, pero me lo niega. Sonrío divertida porque ese sonrojo quiere decir que sí. Me voy vistiendo mientras voy hablando con Carol. No hay que perder tiempo. Y yo voy justa. El tiempo y yo no somos muy buenos aliados que se diga.
-¿Y tú con Àngel?-me pregunta Carolina para desviar la atención.
-No me hables de él que no quiero hablar. Y no desvíes la atención, rubia, que he preguntado yo primero-Mónica.
-Uy, ¿qué ha pasado? ¿Te ha dicho o hecho algo? ¿A dónde has ido antes?-Carolina.
-¿Ahora eres policía? Cuánta pregunta, ¿no? Y tú, confiesa: ¿te gusta Latre? ¿O hace falta que te enfoque con una lámpara?-le digo con una media sonrisa.
Carolina me mira con la cara roja, toda roja. Me giro y le pido que me ayude a subir la cremallera del vestido. No le voy a poder sonsacar nada ahora, pero tal vez luego... Cojo los tacones y me acerco al sofá a sentarme para ponérmelos.
-Bueno, te dejo en paz-Mónica.
Llaman a la puerta y la abren desde fuera.
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