Relatado por Àngel Llàcer
Cenamos hablando para conocernos un poco mejor. Siempre pendiente a la hora. Aunque ahora lo hago disimuladamente para que no me pille. Como me pregunte una vez más, se me va a escapar y quiero que sea sorpresa. Mónica es muy impaciente y lo quiere saber ya. Yo quiero que sea sorpresa, pero con esa carita me da pena y no puedo resistirme. Pero tengo que aguantar un poco más. Pero sé que le va a gustar. Después de los platos principales, nos traen la carta de postres y nos dejan un rato para elegir.
-Elige lo que tú quieras, cariño-Àngel.
Mónica me mira sorprendida, a lo que agacho la cabeza rápidamente.
-¿Cómo me has llamado?-Mónica.
-Eh... Mónica...-digo entre titubeos.
-Ya, ya. A mí me ha parecido otra cosa...-podría jurar que está sonriendo, aunque no la vea.
Levanto la cabeza y la miro de reojo. En efecto, tiene una sonrisa traviesa en los labios.
-Me da que te ha afectado al oído también, ¿eh?-digo a modo de pique.
-A ti sí que te va a afectar al oído como te de...-me amenaza divertida con su mano.
-Venga, acaba de elegir o no tomas nada-Àngel.
-¿Me vas a dejar sin postre?-me mira con cara de cachorrito, pero a la vez pícara. El doble sentido en ella juega muy bien. Me limito a sonreír y a suspirar.
-¡Venga!-la apremio.
-Ey, ey, tranquilo-Mónica.
A continuación llama al camarero y le pide lo que quiere para ella. Le toma nota y a continuación me pregunta a mí. Miro a Mónica que me mira expectante.
-Venga, tanta prisa como tenías. ¿No lo tenías tan claro? Pues elige-Mónica.
Llevo mi mirada de nuevo a la carta y miro al camarero y le digo lo que quiero. Me toma nota con una sonrisa y se aleja. Me parece que le ha parecido divertida la situación.
-¿Te parece bonito?-le pregunto a Mónica serio, fingiendo enfado.
-Más bien me parece guapo, pero estoy contigo y se ha dado cuenta-me dice siguiéndome el rollo. Lo que se llama vacilarme.
Suspiro de nuevo.
-Menudo fin de semana me vas a dar...-Àngel.
-¿Fin de semana? ¿Vamos a pasar el finde juntos?-me pregunta ilusionada.
Me llevo las manos a la boca. ¡Mierda! Ya se me ha escapado. ¿Qué os decía antes? Que se me acabaría escapando. Bueno, de momento no sabe a dónde vamos. Y es mejor que sea así.
-Ya veremos...-digo en tono de misterio.
-No, ya lo has dicho. ¿Y a dónde?-me encojo de hombros sonriendo. No me lo va a sacar.-¿Es lejos?
-No te lo voy a decir-Àngel.
-¿Cerca? ¿Hace frío? ¿Calor?-sigue preguntando Mónica.
Sigo callado encogiendo los hombros como si no supiese. La voy a tener así durante todo el viaje.
-Jo, dímelo-Mónica.
Por suerte, vuelve el camarero a traernos lo que hemos pedido. Bendito camarero. Creo que Mónica le mira mal y después me dedica la misma cara a mí. Bueno algo peor,una de odio.
Relatado por Mónica Naranjo
Miro al camarero de mala manera por haberme interrumpido. A lo mejor le hubiese conseguido sacar algo. Cuando éste se ha ido deseándonos buen provecho, le dedico otra mala cara a Àngel. Àngel está sonriendo, creyendo que ha ganado. Pero eso está por ver. Yo siempre consigo lo que quiero y esta vez no va a ser menos.
-Si me dices a dónde vamos...-me quedo meditando qué le puedo ofrecer-no me meto contigo durante 1 semana.
-No me vas a convencer. Anda, sé buena y comete eso. Sino no habrá sorpresa ni nada-me dice Àngel.
-¿Por qué?-Mónica.
-Porque perderemos el transporte-Àngel.
-¿No vamos en coche?-Mónica.
-No. Y es a la ultima pregunta que contesto-Àngel.
Sopeso la respuesta de Àngel. Si no vamos en coche es porque no es en Barcelona y tenemos que coger tren, avión o barco. Me quedo mirándole fijamente y tomo una cucharada de mi tarta.
-No me mires así-me dice Àngel.
-¿Te pongo nervioso?-le pregunto pícaramente.
No dice nada y se dedica a comer de su plato. Sonrío porque he conseguido mi objetivo. Aunque no me vaya a contar nada, estoy satisfecha de lo que he conseguido con él. Le tengo bajo mi mando. Y ya que se ha currado una sorpresa para mí, no voy a seguir preguntando. Aunque me muera de ganas de saberlo. Una vez acabado el postre, Àngel pide la cuenta y saca el dinero. Intento mirar la cuenta, pero no me deja. Me retira el plato con la cuenta de mi vista y llama al camarero para entregárselo. Nos levantamos y nos dirigimos hacia la salido. A continuación hacia el coche. Una vez sentada en el asiento del copiloto, Àngel me entrega un pañuelo.
-Póntelo en los ojos-Àngel.
-Pero...-intento quejarme.
-Y ni se te ocurra quitártela ¿eh?-me avisa Àngel.
A regañadientes cojo el pañuelo y me lo pongo sobre los ojos. La oscuridad se apodera de mí. Àngel se cerciora de que no veo nada preguntándome que cuántos dedos hay. Me habrá puesto dedos delante de mi cara.
-¿Cómo voy a saberlo? A no ser que use mis súper poderes...-Mónica.
Le oigo reír y decirme vale. A continuación oigo el motor ponerse en marcha y el coche empieza a moverse. ¿A dónde iremos? Ya queda menos para mi sorpresa y me muero de ganas de saberla. Ojalá lleguemos pronto. Me puede esta incertidumbre. Y estar con los ojos vendados no ayuda. Siempre temo que me hagan algo malo. No me gusta estar privada de alguna de mis facultades. De repente,noto que el coche se detiene.
-Espera un momento-me pide Àngel.
Digo que se bajará y me quitará el cinturón,me ayudará a bajar e iremos a donde tengamos que ir. Me ayuda a bajar y me coge de la mano. Me guía hasta Dios sabe dónde.
-Ahora te voy a poner unos tapones. Tú confía en mí-Àngel.
-¡Àngel! ¡Àngel,no!-intento protestar,pero me introduce lo que deben ser los tapones en los oídos.
Pero me lleva sin que pueda hacer nada por evitarlo. Voy con mi inseguridad. Me coge en brazos y me siento como más segura. Me coloca sentada en un asiento cómodo,blando. Habremos llegado al transporte. Si me preguntáis cuál es. Pues ni idea. Ni veo ni oigo nada. No sé dónde estoy ni a dónde me dirijo. Àngel me quita el tapón de un oído y ne susurra:
-Ahora mismo salimos. Duerme un poco y relajate. Yo te aviso-tras decirme esto vuelve a colocarmelo. Y el silencio me vuelve a invadir.
De modo que le hago caso e intento dormir y relajarme un poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario