martes, 2 de agosto de 2016

Capítulo 79:Para la mejor

Relatado por Mónica Naranjo


Efectivamente, vamos en dirección al hotel. Àngel no me quiere decir a dónde vamos y para qué quiere que coja ropa. ¿Quiere que vaya a su casa? No creo. Porque sino no hubiese dicho que era tarde. Teniendo coche, no importa la hora. A ver, relativamente. Tampoco me comáis ahora.
-¿De verdad me vas a tener intrigada todo el viaje?-le pregunto mirándole con cara de pena. Pero él ni me mira, va atento a la carretera. Pero también pongo voz de niña pequeña.
-Ya lo verás, impaciente-me dice sonriendo.
-Joo-me cruzo de brazos y agacho la cabeza fingiendo decepción y enfado.
-Anda, no me seas teatrera-Àngel.
-Se dice dramática-le digo y a continuación le saco la lengua.
Me mira de reojo y se empieza a reír. Me acaricia el pelo tiernamente, como a una niña pequeña. En plan paternal y me dice que ya falta poco para llegar. Pero es que no aguanto las ganas de saber la sorpresa. ¿Ha dicho sorpresa o sorpresas? Intento sacárselo haciéndole preguntas. Pero nada, no me lo quiere decir.
-¿Esto es un tipo de castigo por haber visitado a mi marido?-le pregunto haciéndome la buena, pero también la interesante.
Me mira y me dedica una sonrisa de medio lado. Se hace el interesante conmigo.
-¿Tú no tenías que hablar poco?-Àngel.
-Es que no me lo dices...-vuelvo a mi carita triste, intentando darle pena. A ver si así funciona.
-Hemos llegado-me dice de repente parando el coche.
Abro la puerta emocionada y me bajo del coche. Pero descubro que es un parking. Àngel llega a mi altura y me hace caminar. Enseguida vamos al ascensor y subimos a la planta principal. Es el hall del hotel. Me ha engañado. Creía que era mi sorpresa. Nos acercamos a la recepción y pide la llave de mi habitación. Subimos en el ascensor. Le miro con mala cara. Él no hace más que sonreír y reírse de vez en cuando.
-Espero que no te estés riendo de mí...-le amenazo con el dedo índice.
-¿De ti? Nunca, cariño. Es de la situación. Y de un chiste que me he acordado que me contó Manu-Àngel.
-Ya, ya... No sé por qué, pero no te creo-Mónica.
-Anda vamos-Àngel.
Antes de que pueda decirle nada más, el ascensor se ha parado y las puertas están abiertas. Àngel sale del ascensor y se coloca en las puertas para que éstas no se cierren. Qué mono. Lo hace para que no me pillen ni se me cierren y vuelva a bajar. Que con la suerte que tengo yo, podría pasar. ¿Quién os dice que no? A mí me ha pasado ya de todo. Busco la mano de Àngel y la agarro. No sé, me apetece ir de la mano con él. Llegamos a la habitación y la abre. Enciende la luz y empiezo a guardar la ropa en la maleta que dejé. Menos mal que soy precavida y dejo algo de ropa y una maleta siempre por si acaso.
-¿Y ahora?-Mónica.
-Ahora salimos y volvemos al coche. Dejando la llave de camino-me dice con una sonrisa.
-¿Me estás vacilando?-Mónica.
-¿Yo? Qué va-pero se empieza a reír. Le miro con el semblante serio.-Que no-intenta ponerse serio.
Salimos de la habitación con mi maleta y dejamos la llave en recepción. Volvemos a bajar en el ascensor para ir al parking. Guarda la maleta en el maletero y me abre la puerta. Le dedico una sonrisa y me siento en el asiento del copiloto.


Relatado por Àngel Llàcer


Voy conduciendo mirando de reojo a esta mujer. No me puedo creer que vaya a pasar el finde con ella. Eso forma parte de la sorpresa. Pero antes, volvemos a Barcelona y aparco en otro parking. Mónica me mira sin poder creérselo como diciendo "¿otra vez un parking?". No puedo evitar sonreír. Me lo estoy pasando demasiado bien con el comienzo de esta sorpresa. Carlos me ha ayudado bastante con la idea, pero el plan ha sido mío. Salimos del parking y nos acercamos a la puerta. Me acerco al hombre de la puerta y le digo mi nombre. Nos guía hasta nuestra mesa y nos da la carta. Es uno de los mejores restaurantes de Barcelona. El mejor para la mejor. Me mira ilusionada. Está que no se lo cree.
-No hacía falta todo esto-encima es humilde. ¿Se puede ser mejor que ella?
-Así me perdonas-Àngel.
-¿Perdonarte por qué? No hay nada que perdonar-Mónica.
El camarero se acerca y nos toma nota. No puedo dejar de mirarla. Miro de reojo el reloj. Con la tontería del hospital, se nos ha hecho un poco tarde. Pues nada, habrá que ir en coche.
-¿Por qué miras tanto al reloj? ¿Tienes prisa?-me pregunta Mónica.
-Contigo el tiempo no pasa, las agujas del reloj se quedan paradas y se me acelera el corazón-Àngel.
-Ay qué cosas me dices-me dice ladeando la cabeza algo vergonzosa. Creo que se ha puesto roja. Es tan bonita que me gusta así. Bueno me gusta siempre, pero ahora muchísimo más.
-Primero cenamos y luego sabrás por qué miro el reloj-Àngel.
Esperamos a que nos traigan lo que hemos pedido y empezamos a comer. Empezamos a hablar para conocernos un poco mejor. En el programa no podemos intimar. Hay que estar pendiente de las actuaciones. Y si hablamos entre nosotros es para comentar lo que vemos.

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